Universidad Autónoma de Guerrero
Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados
“Ignacio Manuel Altamirano”
IIEPA - IMA
Licenciatura en Ciencia política y Administración pública
Sistema semiescolarizado
Segundo semestre
Materia: Historia de las ideas políticas II
Profesor: M.C. Libertad Sánchez Carreto
Trabajo: Utilitarismo diferencial
Alumno: Pedro Martínez Santamaría
Acapulco de Juárez, Gro; 15 marzo de 2008.
UTILITARISMO DIFERENCIAL
Por Pedro Martínez Santamaría
Introducción
En los nuevos escenarios políticos de la democracia en el mundo del siglo XXI, cabe una revisión crítica a la doctrina del utilitarismo como principio del mayor bien para el más amplio número de personas, en nuevos escenario donde los márgenes de diferencia en una elección son muy estrechos, donde un resultado de una contienda electoral o referéndum tienen una percepción de ilegitimidad, estos planteamientos nos lleva a preguntarnos es realmente útil la idea de que los vencedores sobre los vencidos, donde las minorías no importan, aun cuando sus fuerzas son casi simultaneas, donde un resultado de 51 sobre 49 se imponga el pensamiento de la mayoría sobre las minorías.
Ya se ha escrito mucho en relación sobre esta doctrina tanto a favor como en contra, en el sentido de que lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados, pero habremos de centrarnos en el sentido de que tan legitimo es su utilización en un régimen de fuerzas diferenciales mínimas, ya que una felicidad o placer para unos, puede ser un dolor o vicio para otros, mejor dicho; lo que es bueno para unos, es malo para otros, como el gobierno debe conducirse en estos escenarios, serán validas las leyes o políticas apegadas al utilitarismo en esta situación.
El uso del método de utilización de esta teoría es la que habrá de diseñarse para que su aplicación sea útil en el equilibrio de las fuerzas divergentes, en igualdad de condiciones y obtención de beneficios comunes, ya que el planteamiento original era parcial hacia la mayoría sin opción de las minorías, esta doctrina fue base del pensamiento liberal, reconceptualizada por John Stuart Mill en la concepción de las libertades individuales, donde sus críticos le señalaba de que se apartaba del utilitarismo, en el momento que se instala un gobierno democrático guiado por el principio de mayoría, se produce el riesgo de anular o violentar los derechos de las minorías, de ahí la importancia de discernir sobre el utilitarismo diferencial.
Marco conceptual
Utilitarismo (del latín, utilis, 'útil'), en el ámbito de la ética, la doctrina según la cual lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados. El término utilitarismo se aplica con mayor propiedad al planteamiento que sostiene que el objetivo supremo de la acción moral es el logro de la mayor felicidad para el más amplio número de personas. Este objetivo fue también considerado como fin de toda legislación y como criterio último de toda institución social.¹
Diferencial adj. Mat. Que procede por diferencias muy pequeñas. ¶ F. Mat. Diferencia infinitamente pequeña de una variable.²
¹ “Utilitarismo.” Microsoft® Encarta® 2006 [CD]. Microsoft Corporation, 2005.
² Diccionario Pequeño Larousse ilustrado (1980) P.359. México 1980.
El utilitarismo Ingles
El utilitarismo por primera vez fue expresado por el teólogo británico William Paley en su ensayo Principios de Moral y Filosofía política (1785), y después por el filósofo Jeremy Bentham en Introducción a los Principios de Moral y legislación (1789) en donde hacen el principio básico del utilitarismo de que las acciones son buenas en cuanto tienden a promover la felicidad y malas en cuanto tienden a producir dolor o la privación del placer, donde se reconoce la felicidad como un bien, otros expositores fue el filósofo James Mill y posteriormente su hijo John Stuart Mill con Utilitarismo (1863), este ultimo hace una revisión al utilitarismo introduciendo nuevos elementos de que existe una diferencia cualitativa intrínseca entre los placeres, es decir, que algunos tipos de placeres tienen más valor y son más deseables por sí mismos que otros placeres.
Unos años antes John Stuart Mill en sus discursos liberales hace referencia a las minorías, con la noción de ¿Qué más minoría que el individuo? Como lo formulo en su escrito On Liberty (Sobre la libertad) en 1859, está idea a sido poderosa en la política, la democracia y en el orden constitucional, es a partir de está premisa sus detractores señalan de que se aparta del utilitarismo, sí la idea es de que el Estado debe garantizar con su protección la libertad de él individuo, ya que el solo, tiene derecho sobre si mis -
¹ “Utilitarismo.” Microsoft® Encarta® 2006 [CD]. Microsoft Corporation, 2005.
² Diccionario Pequeño Larousse ilustrado (1980) P.359. México 1980.
mo, es en ese punto donde se desafía a las mayorías, al poner entredicho la decisión de la mayoría por referirse a los derechos de los individuos.
Gobiernos democráticos
Cuando un gobierno democrático se instala y sigue un orden donde las mayorías deciden, se corre el riesgo de que se violenten los derechos de las minorías, y si además de ese elemento, está en un escenario donde su legitimidad está en duda, por el estrecho margen del resultado electoral o por la sospecha de un fraude electoral, y sí anexamos otra variante donde el abstencionismo sea mayor que el electorado que acudió a votar, como abría de conducirse las decisiones de está mayoría, cual sería la ecuación a realizar para obtener un resultado real, de que, al tomar una decisión de una política pública proporcione la felicidad al mayor numero de ciudadanos, o que el resultado sea inverso, se le proporcione dolor o privación de placer a la mayoría de ciudadanos, aún todavía en un estado más critico donde la ciudadanía no esta debidamente representada como el ejemplo de México donde existe el monopolio del poder de los partidos políticos, sin contar con el poder ejercido por los grupos fácticos.
Como en una discusión de temas de la modernidad, sobre el aborto, la convivencia de personas del mismo sexo, la eutanasia, y el uso de las drogas, así como otros temas de los cuales son decisiones del mismo individuo por el simple hecho de tener su propio derecho de decir sobre su cuerpo y alma, estás discusiones, de estos temas controversiales que incuban encono entre las partes, no abonan al avance democrático de los países por no permitir acuerdos en los poderes legislativos, ejecutivo y la misma sociedad, ya que los posicionamientos antagónicos son muy profundos y radicales, no permitiendo los equilibrios, en este punto será factible de que entre mayores coincidencias más ciudadanos felices, la globalización actual requiere de nuevas formas, más democráticas para la solución de conflictos, porque se propician nuevas tendencias de vida, las naciones son más multiculturales, y los sistemas políticos en la mayor parte de Latinoamérica han sido rebasados por estas nuevas tendencias, es decir en vox populi renovarse o morir, cambiamos nuestras formas de hacer políticas públicas para la mayor felicidad posible ó nos privamos del mayor placer y nos acostumbramos a vivir con el dolor de las malas decisiones.
Un mal uso del utilitarismo
Esta práctica se ha hecho muy común por muchos gobiernos que manifiestan ser democráticos, donde revisten sus decisiones de favorecer a grupo económicos pequeños con la idea del bien común, un buen ejemplo del mal uso de utilitarismo para hacer más claro el planteamiento, sería el caso fobaproa en México, donde primero el gobierno reintegra la banca nacionalizada, al sector privado, la privatización se hace de manera irregular al hacer la venta a grupos económicos sin la capitalización necesaria para su operación, al hacerse autopréstamos entre las instituciones bancarias que se adquirieron por el sector privado, estás operan de manera irregular y se descapitalizan y el gobierno interviene con un rescate bancario a cargo del erario público, que endeuda a las nuevas generaciones, con el argumento de que la quiebra técnica de los bancos perjudicaría a la mayoría de los ciudadanos que perderían sus ahorros, era necesaria una decisión de esta naturaleza para no crear un caos económico en el país, a costa de la población, si la pregunta es de que si debe el estado intervenir en deuda de entre particulares sería no, solo salvo se ponga en riesgo la estabilidad de un país, en este caso existió una situación de esa magnitud, pero hubo vicio de origen del mismo gobierno al privatizarla de una manera sospechosa, segunda se actuó deliberadamente ya que no todos los bancos se encontraban con dicha situación, y en vez de tener un resultado de felicidad de los ciudadanos, les fue causada una mayor infelicidad al desviar dinero del erario público para beneficiar solo aun grupo pequeño de poder económico, y endeudar al mayor numero de personas, así como este caso, están el rescate carretero, el azucarero entre otros, en está situación el ciudadano queda en un estado de indefensión total, ya que sufre el abuso del estado por el poder que le delega la “mayoría”, como diría Alexis de tocqueville, “la tiranía de la mayoría” o lo que en realidad es la tiranía de las minorías.
¿Quién gobierna la mayoría o la minoría?
Una pregunta muy importante de que si realmente nos gobiernan las mayorías, en un régimen presidencialista como el de México, habré de hacer el siguiente planteamiento de una hipótesis de un escenario posible, si partimos de un padrón de electores de 50,000, 000 millones de electores a nivel nacional de una población de 100,000,000 millones de personas, y en una elección donde participan solo un 60% del los electores del padrón total, de la cual sale un resultado de participación de un aproximado de 30, 000,000 millones de ciudadanos, del padrón total puede de que halla un error de un 10% que es un aproximado de 5,000,000 millones de electores que por alguna imposibilidad no puedan votar, ya sea por defunción o suspensión de derechos por estar cumpliendo alguna condena, aunque esta consideración pueda ser muy alta, y el porcentaje restante del 30% que es de 15,000,000 millones de electores de los cuales no participan por abstenerse a votar o por razón de haber perdido su identificación o no aparecer en el padrón, si de este 60% de votantes se distribuyen de un 100% , en un 50% para el partido ganador, un 45% para la segunda fuerza, y un 5% para los partidos restantes, con estos porcentajes el 50% representaría solo a 15,000,000 millones ciudadanos contra los ciudadanos perdedores en numero 15,000,000 millones, las cifras son frías en términos reales no hay mayoría, hay igualdad con los que participan en la elección, pero es valido en este caso del que calla otorga y al no haber podido participar por alguna razón o por su abstención, este de acuerdo con el resultado y sea sumado a la mayoría, entonces tenemos un resultado de 15,000,000 millones de votantes a los cuales por haber ganado se les da el trofeo ganador como ”mayoría” de una población de 100,000,000 millones de personas, en porcentaje solo representa un 15% del total, puede ser utilizado en estas condiciones el principio del utilitarismo donde la mayoría es minoría.
Al resultado anterior habremos añadir la falta de representación real de los ciudadanos en las cámaras legislativas donde se generan las leyes, con la que se denomina cargos de elección popular de representación proporcional, la cámara de diputados esta integrada por 500 diputados, de los cuales 300 son de elección directa y los 200 restantes de representación proporcional, esta forma no puede ser democrática, primero porque el monopolio del poder lo detentan los partidos políticos, al no existir candidaturas ciudadanas, contraviniendo con los principios constitucionales de los individuos en el derecho de votar y ser votado, ya que si no estas afiliado algún partido político estas imposibilitado a participar en algún cargo de elección popular, segundo la designación de los diputados esta a la designación directa del partido de forma discrecional, lo que representa realmente no es a los ciudadanos, ni es tampoco de sus militantes ya que dentro de su mismo partido al grupo que esta en el poder , los que forman las cúpulas partidistas, lo que genera que al que designan no tiene una representación real por que no los eligen los ciudadanos, tercera como llevar a cabo reformas o cambios de las leyes que benefician a estos partidos políticos, si la ciudadanía esta imposibilitada para participar en la generación de leyes, entonces es evidente que solo hay representación ciudadana en un numero de 300 diputados, a diferencia de la cámara de senadores la cual esta constituida por 128 senadores, de los cuales 64 son de elección directa, 32 de la primera mayoría y los otros 32 son de representación proporcional, de lo anterior en suma de las cámaras da un total de 628 cargos de los cuales solo el 63% de estos son de elección directa, es muy evidente la necesidad de buscar nuevas formas de cómo abrir la participación de la ciudadanía en estas cámaras, las cuales también solo es de ellas y del ejecutivo la competencia de la generación de leyes, ya que de ellas dependen el impacto que obtengan en menor o mayor beneficio útil a la sociedad en su conjunto, estos sistemas de representación cumplieron un fin cuando existía un partido hegemónico, pero la realidad cambio, al haber un pluripartidismo real pero también limitado nos hace entrar en una dinámica de cambio, del rediseño institucional.
Como hacer uso del utilitarismo diferencial
Ya hemos establecido que en escenarios de resultados electorales muy estrechos no existe la mayoría, y es la minoría quien decide, cuando un candidato obtenga resultados menores a un 50% del total de la votación, se deberá ir a una segunda vuelta para que se defina realmente quien es la mayoría en términos matemáticos, lo que es un 51% > 49%, en esta segunda vuelta al solo participar dos fuerzas principales, las fuerzas restantes habrían de definirse sobre una de estas dos ofertas, lo que permitiría que las minorías se constituyan en una mayoría real.
En México tenemos una democracia representativa degenerada por la partidocracia, así que es necesario definir principalmente una mayoría, la representación de los ciudadanos en las cámaras legislativas debe de cambiar, ya que con el argumento de la gobernalidad deba existir esa representación proporcional y no una representación absoluta como debe ser de forma directa en las urnas, este sistema que opera para dar capacidad de maniobra para quien detente el poder ejecutivo, en cuando se pueda dar de que se presente un escenario de fragmentación del votos, y de que fuerzas diferentes detenten la mayoría en contra de quien halla obtenido el triunfo en el poder ejecutivo, en este punto cabe una pregunta se debe dar una curul a un partido político, cuando no gano ninguna de forma directa, al existir este sistema de dejar la libertad a las cúpulas partidista la libre designación de los listados de los diputados plurinominales, se pierde el lazo de la representación absoluta con el electorado, en una democracia debe respetarse la decisión de la ciudadanía, si la mayoría decide que en las cámaras exista una fuerza mayor distinta al ejecutivo con la finalidad de obtener contrapesos es valida, y se da un equilibrio de fuerzas, y no el caos que nos presentan de no tener un acuerdo, o de que la cámara sea de una sola fuerza, una solución como la representación de la primera minoría que se tomo para el senado, y donde la representación proporcional es solo un 25% del total de la cámara, y no como la de los diputados que el porcentaje es de un 40%, por que sobre ese porcentaje es decido por un grupo pequeño de poder, y este sistema limita el desarrollo y compromiso de los diputados con el electorado, ya que su compromiso es solo con la dirigencias de sus partidos, entonces para que exista una mayoría real debe desminuir ese porcentaje de un 40% a 25%, de los 200 diputados de representación proporcional debe de bajar a 125 y los 75 restantes como diputados de primera minoría, estas formulas incubarían una competitividad entre las fuerzas políticas y los obligaría a tener un mejor desempeño en su papel de legisladores, la designación de un diputado de primera minoría a diferencia del senado que se asigna uno por cada estado, no puede darse igual por el numero de distritos es mayor, pero se puede asignar de acuerdo al resultado de quien obtenga la mayor votación dentro de su partido a nivel nacional, ya que se ganaría el derecho por haber participado en el proceso electoral y no por la designación directa de la cúpula, o un cambio mucho más radical sería que los diputados y senadores de representación proporcional no quede de forma discrecional, sino que los listados se conformen acorde a los resultados obtenidos dentro de las elecciones constitucionales de forma descendente de que, el orden lo determinaría quien mayor votación obtenga a nivel nacional dentro de su partido.
Una tercer formula para la toma de decisiones políticas que son trascendentales para el país, se pueda aplicar un mecanismo de referéndum o plebiscito para obtener una democracia más directa, donde las fuerzas sean polarizado sobre un tema específico y no se obtengan acuerdos, al convocar a la sociedad a la participación de decisiones de las políticas públicas, le proporciona una mayor legitimización a la decisión que se tome, a lo que se daría un buen uso al utilitarismo diferencial.
Conclusiones
El utilitarismo en México ha sido mal aplicado a favor de grupos de poder pequeños, contraviniendo el principio de mayor felicidad al mayor número de personas, el propio sistema electoral que da solo una mayoría simple y no real, en este escrito no se tiene la pretensión evidenciar que es una teoría ambivalente, buena o mala dependiendo de quién la utilice, sino de que la utilización de esta doctrina sea aplicada de forma coherente a su principio de mayoría, respetando a las minorías, con base al principio de las libertades individuales, para tal realización hay que buscar mecanismo que proporciones los pesos necesarios, para que la balanza de un resultado real de quien es la mayoría, y a partir de este punto de referencia se tomen decisiones políticas que beneficien al más amplio sector de la población, dentro del utilitarismo debe tenerse muy en cuenta el principio liberal juarista de que “El respeto al derecho ajeno es la paz” de que mi derecho termina cuando inicia el del otro individuo, el de respetar las libertades individuales, o mejor dicho el respeto a la expresión más mínima de la minoría que es el individuo, el equilibrio de las fuerzas mayoritarias y las minoritarias, se debe dar en las garantías constitucionales, el debate racional de los temas de la agenda nacional y no solo el discurso incendiario que polariza la discusión, la apertura de mecanismos de participación ciudadana directa, de un nuevo rediseño institucional de esta democracia representativa.
Como conseguir la mayor felicidad o menor dolor como resultado de una aplicación de las políticas públicas, primero que no sea por ocurrencia, sino fundamentadas en un estudio metodológico que permitan ver su viabilidad, que en el debate de estas tomas de decisiones, se deje a un lado el posicionamiento ideológico de la luchas de clases, de ricos contra pobres, la opción más viable no es hacer más pobres, sino de hacer más ricos, ni uno puede obtener su felicidad solo, sin la colaboración de los otros, el rico necesita del pobre para hacer trabajar su capital y el pobre necesita del rico para producir su riqueza propia, la felicidad de la mayoría radica entre menos distantes estén estos grupos antagónicos, o mejor dicho que tengan convergencia hacia la felicidad deseada, estamos viviendo un mundo cambiante donde las tendencias de vida se están modificando y la necesidades también, entre más rápido nos adaptemos a estos cambios de la modernidad será mejor nuestra calidad de vida, el cual es nuestro fin.
Bibliografía
“Utilitarismo.” Microsoft® Encarta® 2006 [CD]. Microsoft Corporation, 2005.
Diccionario Pequeño Larousse ilustrado (1980) P.359. México 1980.
Rodríguez Zepeda, Raúl (2001) “Discriminación y liberalismo” revista configuraciones número 7, pp. 23-27, México 2002.
Stuart Mill, John (1859),”On Liberty”, en On Liberty and Other Essays, Oxford, Oxford University Press, 1991.